viernes, 13 de junio de 2014

MI SOMBRA

Perdí la cuenta de cuando el dolor es mi fiel compañero como la sombra cuando caminas bajo el sol. Pero esta sombra es distinta porque aunque desaparezca la luz ella sigue ahí.
Oculta bajo el manto de la noche se hace más negra y es tan borde que te provoca para iluminar tu estancia y verla además de sentirla.
No eres tú quien  pisa la sombra es ella la que te aplasta.
Le da igual,  se posa sobre todo tu cuerpo, piel,  huesos,  músculos, incluso las vísceras.
No puedes distinguir bien cual es el dolor  más nuevo, cual el más viejo como el número de tus días.
No quiere dejar que te muevas y sus lazos son más fuertes que los del mejor y más dulce amante.
Te avisa para que no alargues el brazo, para que continúes desnuda bajo las sabanas que te estorban.
Cuando abres la boca para hablar,  modula tu voz, desdibuja tus palabras y "se te lengua la traba".
Deja que sea tu mente la que grite por ti, borra tu sonrisa del rostro que a veces no reconoces.
No deja que saborees el alimento matutino porque masticar duele, y si quieres girar la cabeza para besar a tu verdadero amor te lo impide.
La sombra del dolor es tan real y celosa de ti que no te permite el más mínimo detalle.
No quiere que la abandones fuera de la sala de un cine o un restaurante. No quiere que te reunas con amigas por la noche como en tu juventud. Siempre a tu lado, siempre siempre.
No le gusta tu casa ordenada, se instala cómodamente en lo que era tu hogar, tú sofá, la cocina, el baño. Le gusta el desorden y el polvo que a ti te enervan.
Como es imperativa ejerce así y ves languidecer   las flores que un día pusiste en el jarrón. Ves como el polvo cubre el mueble que compraste llena de ilusión, el  caos es otra sombra que se suma a la anterior.
Si haces de necesidad virtud has de desprenderte de los objetos más queridos para ti, hermosos o feos,  pero tuyos van a parar a otras manos que tal vez no los mimen.
Te desprendes de tu melena, el maquillaje, los anillos, los pendientes y buscas ropas sueltas, casi añoras un burka que todo lo tape.
Otros amores como la lectura, la escritura la fotografía, se vuelven complicados, tienes que leer más de una vez la misma frase, y tardas mucho más en finalizar un libro porque sostenerlo en tus manos puede ser a veces un esfuerzo titánico, te tiembla el pulso para hacer un disparo fotografico.
Así es todo porque hasta hablando sientes que has regresado a los tiempos en los que querías decir cosas y palabras y  no salían, aunque entonces era por desconocimiento de ellas, no por incapacidad.
Si pese a todo lo anterior te rebelas, revuelves y luchas,  las batallas ganadas parecen pírricas y aún así conoces la felicidad. Demos gracias a la Sombra.
Sabes que no estás loca ni obsesionada, no son imaginaciones, pero saber no te cura, te consuela que  no es poco.
Vives con la sombra del dolor y lo conjugas en presente con tu gente, tu entorno, no quieres dar pena ni sentirte incomprendida como si fueses un bicho raro, porque para los demás "es que eres tan rarita", por eso quieres sonreír y no presentar mal aspecto, tal vez resulte que tu sonrisa sea una mueca y tu aspecto lamentable, o todo lo contrario. No importa.
Presentas batalla agotadora, has de presentarla por ti y por quien te importa, a veces hasta engañas al personal.
A veces , muchas veces, hasta te ríes.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Un momento nada más

Es fácil pasear por la calle y sobre todo muy ilustrativo, al menos lúdico, eso no lo puede negar  nadie.
Mi imaginación que es ligera de cascos cuando husmea por el parque urbano ve muchas cosas, bastantes hermosas y muchas feas , simplemente chocantes y espantosas.
Hoy quiero  contar cuando vi una pareja, en principio parecerían pareja, que caminaban sin cogerse de la mano.
No es que esto último sea imprescindible, ni siquiera necesario. Es solo un gesto, pero este mundo está lleno de gestos que en un momento dado  lo dicen todo.
Por eso cuando una veo una pareja en esa  actitud , joven aún, que caminan despacio, como indolentes, mirando al frente, con sus rostros paralelos, casi hieráticos, sin hablar, sin mirarse una décima de segundo, que obediente y cívicamente paran ante un semáforo para con luz verde continuar caminando, siento tristeza mucha tristeza porque intuyo que realmente no son pareja que caminen en paralelo con un mismo fin, porque imagino que entre ellos no hay vasos comunicantes, y sospecho que viven bajo el mismo techo.
No puedo pensar una vida más espantosa  que esa, vivir bajo un mismo techo con quien no amas.
Entendiendo por amor no el despliegue zalamero, dulzón y abusivo que de la palabra se hace en los periódicos, revistas, programas varios , ese esperpento que mercantilizan un 14 de febrero de todos los años. Amor ya no significa nada de tanto usar la palabra?
Amor es vivir y convivir, hablar, comunicar, comprender, ayudar, sonreír alabando y corrigiendo errores, amor es que al llegar la noche, mientras el cuerpo lo permite te refugias en tu ad latere, y cuando el cuerpo no te deja, coger la mano, desear las buenas noches y dormir en paz.
Amar es mucho más.

miércoles, 9 de octubre de 2013

GANAR? PERDER?

Si se piensa bien esto de vivir es una ecuación matemática dónde nos pasamos el tiempo, tic tac tic tac.... ganando para perder.
Ya ganamos cuando nacemos nuestra vida...para perderla después, y la ecuación se resuelve con un cero, con nada.
Ganamos estatura y años para perder infancia y ganar juventud...que perdemos ganando años que nos hacen perder vida.
Ganamos la capacidad de hablar para perder comunicación, ganamos palabras y perdemos conversación.
Ganamos movilidad e independencia para al final perder esa misma movilidad y volver a ser dependientes.
Durante el transcurso de este ejercicio absurdo ganamos conocimiento que nos hace perder la razón, tal vez nunca hubo ni lo uno ni lo otro.
Ganamos capacidad de soñar para perder todos nuestros sueños y la ecuación vuelve a resolverse  con un cero.
Vamos ganando años, vamos perdiendo vida.
En esos años ganamos afectos que se vuelven odios, como ganamos amores que se convierten en desamores, tal vez ni fueron lo uno ni fueron lo otro.
Ganamos cosas, casas, y perdemos el alma para conservar lo que siempre se pierde.
Mientras vamos ganando vamos perdiendo, y mientras perdemos vamos buscando: un tiempo que va pasando, un objetivo que se va alejando, una felicidad esquiva y desconocida.
Buscamos un trabajo que luego te quitan, un hogar que luego te quitan,  una camiseta que luego tiras, un perfume que se evapora en el aire, unos zapatos que se gastan, un descanso que no repara.
Ganamos o perdemos? ganamos y perdernos? Ganar para perder?
Ganas las ganas de no perder nada, pero todo se pierde, y al final todo es nada.

lunes, 30 de septiembre de 2013

CUANDO HAY QUE PARTIR PARA NO REGRESAR

Me enfrento al teclado con mi cabeza dando vueltas y mi corazón triste, mala combinación es esa si se le añade el miedo.
Ese miedo que todos experimentamos frente al adiós definitivo. Y aunque pocos son los afortunados que pueden pronunciarlo es una desgraciada fortuna que te pone directamente y sin paliativos ante quien se despide y ante ti mismo.
La mayoría de las veces ni siquiera con los que te han dado la vida puede hacerse, y esa vida sin embargo te da la oportunidad de hacerlo con un ser humano que nada, y mucho, tiene que ver contigo.
No consigo imaginar lo que se siente cuando te dicen crudamente que tienes dos semanas como mucho de vida, ni quiero imaginarlo...o sí, no lo sé.
Y yo que soy tan poco cosa he de tener la valentía de hacerlo, de hablarle a la muerte de un ser muy querido para mi que me dice con voz alta y clara, no ya no voy a salir de aquí y me queda poco tiempo, ya te diré lo que tienes que hacer, puedes venir a verme.
Entonces empieza a pasar por tu cabeza como en una película desde el primer momento que vistes a esa persona corriendo hacia ti con sus carcajadas habituales presentándose para después irse corriendo a desayunar, como un torbellino hasta el día de hoy.
Parecias tan débil..... y me ha demostrado que eres más fuerte que ninguna, más mujer que ninguna, más valiente que ninguna, y me siento muy pequeña a tu lado, solo atino a decir que te quiero,  que nunca te olvidaré.
Que nada importa porque en el momento supremo de partir aunque tu cuerpo te abandone, tú has ganado la partida, no te has dejado doblegar hasta y aún así has seguido preocupándote por los demás.
No me sirve de consuelo despotricar contra la vida que se lleva antes a los que menos lo merecen y deja entre nosotros , nada,  paja, polvo,  palabras huecas sin sentido.
No sé que temo más, dejar de verte, ocupar tu mesa como ahora hago, no escucharte, no poder contarte, o el egoísmo de la soledad de ti , o la conciencia de que no siempre habré sido buena contigo, que alguna vez te habré herido y ni siquiera me lo has dicho. Te llevas mucho de mi corazón contigo que tantas veces triste te he volcado para que me ayudaras a llevar su peso, tantas veces que te he llorado por mí y siempre has estado ahí.
Tu no desapareces, no desaparecerás mientras te recordemos, y te vamos a recordar, y echar mucho de menos. ¿Quién nos va a decir las claves que tan bien te sabes de cada compañía? ¿Quién me va a dar un trozo de bizcocho o una ensaimada en la cocina del trabajo? ¿Quién me va a decir que soy gilipollas como me lo decías tú?
Yo siempre con prisa al fumarnos el cigarro en la puerta y tu siempre diciéndome !espera coño!
Quien va a repartir el correo como solo tu sabes hacerlo?
Y tengo que despedirme de ti, y solo se me ocurren estupideces, banalidades, no tengo la capacidad de decirte algo importante y me desespera porque cuando quiera hacerlo ya no podré.
Tu sabes que te quiero? Tu sabes que ninguna fiesta sin ti bailando será igual? Tu sabes que esta navidad cuando hagamos el aperitivo no va a ser igual?
Tampoco sabes cuanta gente se preocupa por ti, ni como te admiran, eres tú sola la que se ha ganado el respeto, admiración y dolor en todo un grupo tan diverso, tan grande, con tantos pensamiento diferentes que eso solo lo puede conseguir una mujer de la cabeza a los pies sencillamente única, como tu.
Al partir, haz lo en paz, con la alegría de haber vivido una vida completa, de dejar tu huella profunda, sin miedo y con el amor de todos.
Allá dónde habites el universo reirá carcajadas contigo.
Te quiero.

viernes, 13 de septiembre de 2013

SON TRES...

Años cumpliendo años sin su felicitación.
Mucha gente se ha acordado hoy de mi  y a cada felicitación pensaba en la ausente, no con tristeza, sí con añoranza.
 Una es bastante fetichista y cuando cayeron los 50 ella aún vivía pero su cabeza estaba solo sobre sus hombros, al cabo de unos meses me preguntó mi edad y cuando dije ese número redondo me contesto !coño que vieja eres ya!, me sonreí.
Después mejoró aunque su  memoria no era la de siempre y después ya no tuvo la oportunidad de volver a felicitarme.
No voy a hablar de lo rápido que pasa el tiempo por obvio, solo voy a recrear a través de lo que ella contaba aquel martes trece de hace 53 años cuando estando la ciudad de romería en plena fiestas septembrinas se me ocurrió empujar con un mes de antelación y con ganas de salir al exterior a dar guerra.
Contra dirección de la romería el taxi intentaba hacerse hueco camino del hospital de La Fuensanta (menos mal que no me pusieron el nombre de la patrona - hospital) dónde desde hace muchos años luce un edificio dedicado a un gran almacén banderitas verdes.
Ella siempre contaba que su embarazo fue difícil porque al mismo medida  que yo crecía,  lo hacia un quiste del tamaño de una naranja que luego se redujo al de una nuez, o sea que fui formándome en una especie de huerto pre-valenciano anunciando ya de algún modo mi futuro. Lo de la nuez  quedó en eso  mientras yo  crecía como una mujer no como una fruta vegetal o fruto seco.
Contaba también que cuando nací parecía un conejo cubierto de sebo, así de delgaducha y larga era,  de  y fea de narices.
Poco habitual era entonces parir en un hospital pero la situación lo requería, por eso fueron a verla y a verme, a ver a esa cosa flaca que había puesto en peligro a la madre. Y tan fea debía estar que ninguna mujer se atrevía a decir nada del bebé que dormía , pensarían que se pensaría la madre le tomaban el pelo. Una de ellas iba con su hija pequeña que mirándome dijo en voz alta "que dedos más largosss!, era lo que más se veía de mi.
Entre las visitas la prima Josefina que diplomática ella siempre dijo para solventar la situación :¿veis a esta? (refiriéndose al conejo y no me vayan por otro lado que les veo...) "pues esta se los va a llevar de calle".

Me lo contó una y otra vez, yo creo que cada cumpleaños, orgullosa ella de verme grande, sana, adulta y que algo de calle si me los llevaba.
Han pasado 53 largos y cortísimos años, sigo sintiendo predilección por el 13, por el martes trece, por el viernes trece, y todas sus combinaciones, hago bromas con esa fecha, y hoy lejos de la Plaza de la Fuensanta dónde está ese centro comercial me siento más vieja y más joven que nunca.
Rarita que es una, será cosa de las naranjas, nueces, conejos, romerías, patronas y de la madre que me parió que fue una mujer fantástica con muuuchos defectos, pero mi única madre.
Felicidades mamá.

sábado, 31 de agosto de 2013

AUNQUE AUN QUEDE ALGUN DIA DE VERANO

Se nota el tiempo que viene pero no me produce nostalgia, no se puede añorar lo que no te gusta.
De modo invariable y pese a los años  transcurridos,  el inicio de curso escolar sigue vigente y siendo un punto de inflexión para mí. Mucho más que año nuevo.
Mi año nuevo comienza siempre a la vuelta de las vacaciones, las hayas tenido o no, cuando los escaparates, la publicidad y las noticias te informan que para muchos se acabó lo bueno, o supuestamente bueno.
Las pantallas ahora planas del televisor te inundan de recordatorios sobre los libros escolares del nuevo curso, del calzado infantil para los nenes, de la vuelta a los despachos de los "des-gobernantes".
Casi diría que el planeta entero se pone de acuerdo para hacerte ver que llegan días cortos, más oscuros, más frescos en principio y fríos después, se anuncian batallas de todo tipo en todos los ámbitos.
Los parques se llenan de mamás con sus hijos, carritos y cotilleos de media tarde sobre la aventura del verano que ha pasado, algunas lamentaran haber tenido que poner fin a un matrimonio como mínimo aburrido, las abuelas comentan que el mal tiempo les fastidia los huesos....

Pero a mi todo eso no me importa, lo que realmente me importa es sentir por las tardes, por fin, una brisa de aire que me acaricia como el mejor amante y me deleito con ella, quieta, concentrada en esa hermosa sensación.
No puedo vivir sin la brisa del aire,  me gusta tanto extender los brazos con las piernas separadas y dejar que penetre en todos los recovecos de mi cuerpo!
Lo que me importa y fascina es el cambio de luz que ya se advierte pero alcanzará su plenitud en octubre con un mediterraneo cielo azul, esplendido, claro y tan nítido!.
Me gusta la cercanía del otoño que me vigoriza y pone en contacto con la vida que fluye dinámica y serena a la vez conduciendote an la intimidad y recogimiento  del invierno.
Me gusta el otoño.

lunes, 19 de agosto de 2013

Con un sorbito de champagne


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Siempre he tenido a la música como una de mis mejores compañías, por no decir la mejor junto con la lectura.
Estando arraigadas en mí músicas de otros tiempos, canciones, estados y momentos de todo tipo, pero siendo especialmente emotivas todas aquellas canciones con las que crecí en la década de los 60 y 70, de tal manera que al día de hoy las rememoro con un placer inmenso.
Mi vecina Juani, 10 ó 12 años mayor que yo, hija única de un matrimonio sin problemas económicos,  celebraba siempre no sé si con motivo de su cumpleaños o no,  guateques en su casa.
A ellos siempre invitaba a sus amigas, a mi hermana Loli y "la Mari", y el renacuajo que era yo siempre se mezclaba con ellas tres, por tanto no me perdía esos guateques.
Mis oídos escuchaban ( sin perder comba) todas aquellas canciones: si yo tuviera una escoba, el  martillo, Judit con disfraz, los paraguas de Cherburgo, mis manos en tu cintura, etc etc etc, no faltaban tampoco los discos de del coñac Fundador que yo ponía en el tocadiscos de casa.
Andaba yo de casa de Juani a casa de Mari, pero siempre con un común denominador, mi afán por conocer a través de ellas lo que era ser mayor;  "mamá cuando seré una chica?" era mi pregunta de siempre.
Mientras tanto con la excusa de que era una cría me colaba en todas partes, y como no en sus guateques, de los que recuerdo a fuerza de ser tan pequeña, que cuando se iniciaba el baile yo estaba como en un bosque de piernas, y alguien de vez en cuando me sacaba a bailar!.
Esos tiempos están muy lejos ya, pero cómo los añoro.

http://www.goear.com/listen/f440855/si-yo-tuviera-una-escoba-los-sirex

miércoles, 14 de agosto de 2013

NOCHES DE VERANO

Éramos un trío formado por la madre y sus dos hijas ,una a cada lado que cada noche de verano después de la cena dábamos un largo paseo desde la calle en la que vivíamos hasta el otro lado del río pasando por el puente viejo al otro lado de la ciudad.
Hasta llegar al puente viejo teníamos que recorrer el  paseo del Marqués de Corvera que acababa en la iglesia del Carmen (punto de salida de los coloraós el miércoles santo).
Ese paseo del Marqués era el ámbito que yo podía recorrer sola, a partir de la iglesia necesitaba compañía, pero eso es otra historia.
Una vez que  llegábamos al jardín del Conde de Floridablanca (cuanta aristocracia para un barrio obrero...) el paseo era más agradable, los jacarandás alfombraban con sus flores moradas la acera que pisábamos y el ficus al que yo me subía a escondidas nos vigilaba desde el otro lado de la verja de hierro que terminaba en puntas de flechas afiladas.
Yo le miraba de reojo sabiendo cuales eran sus mejores escondites y por los para subir a ellos me arañaba siempre todas piernas, luego me lavaba la sangre antes de que la viera mi madre.
Ella nos iba contando sus planes de futuro y yo me moría de ganas de llegar a la glorieta dónde nos esperaba la heladería que marcaba el punto final del recorrido y que daba paso al centro de la ciudad.
Tres cucuruchos de turrón! pedía ella y la boca se me hacía agua antes de tenerlo a mi alcance esperando morder los granitos de turrón mezclados con el helado, no sabía que me gustaba más, si el contenido del cucurucho o el cucurucho en sí, tan crujiente, y esa punta final dura rellena con los últimos vestigios del helado. En ocasiones especiales eran de nata montada, ay dios! que suprema delicia tan suave, delicada y dulce que se adentraba por toda tu boca y paladar.

La glorieta estaba  de tal manera que había que bajar unas escaleras a cuyos lados el muro era lo bastante ancho e inclinado con enlosado de piedra por el que yo me deslizaba hasta llegar al final en forma de asiento. Era una sensación de victoria que solo un niño puede experimentar cuando hace lo que cree una proeza.
Cuando teníamos nuestro cucurucho relamiéndonos y lamiéndolo muy despacio, dábamos vueltas alrededor de la  alargada fuente de la glorieta como si de una pequeñita Alhambra se tratara,  presidiéndola el cardenal Belluga con su busto cubierto de palomas, !el cardenal tiene pájaros en la cabeza!.
Los chorros del agua salpicaban el suelo y nos servían de refresco, por encima de nosotras el cauce del río que atravesaríamos muchas veces de vuelta por el puente de hierro paralelo al viejo y que desembocaba de nuevo en el jardín de Floridablanca.
A  veces si era temprano y la verja no estaba cerrada lo recorríamos y aprovechaba para subirme a los columpios y hacer el mono, cosa que se me daba bastante bien, no en vano en ocasiones me decían que parecía más un crío que una cría.

Otras veces el camino era en sentido inverso desde el "marquesado" hacia la estación de renfe, sobre todo si mi hermana tenía que echar alguna carta al buzón para que el tren correo la hiciera llegar al novio manchego.
Cómo me gustaba ir hasta la estación!. Paseábamos por el andén, con sus tiendas-kiosco abiertas aunque fueran las 12 de la noche, esos kioskos dónde mi madre cambiaba las novelas rosa ya  leídas por otras con historias nuevas.
Entonces la estación estaba muy concurrida a esas horas, y el mozo que ayudaba a los viajeros a llevar su maletas hasta el vagón, a mi me parecía muy viejo, pero no debía serlo porque ya bien adulta yo aún trabajaba y me ha cogido más de una maleta.
Pero de ese recorrido y paseo viendo las vías del tren que yo me quedaba mirando con deseo de seguir con ellas hasta el infinito, lo que más me intrigaba era el hecho de echar un sobre al buzón, me parecía algo mágico que con ese gesto alguien en otro punto de la geografía pudiera leerte después. Es cierto que la magia desapareció un poco el día que mientras mi hermana introducía la mano en la boca del buzón y asomó de pronto otra que le retiró la carta con urgencia.
El susto nuestro fue grande e imagino que el jolgorio del trabajador mayor aún.
Lo más bonito de todo con diferencia era ese tren tan largo, oscuro,  con sus letras doradas que indicaba en algunos vagones que eran vagones-literas. Cómo me gustaba el tren correo que salía a las 12 de la noche, la hora bruja, cómo soñaba con él.
Eran noches de verano, muy lejanas ya que se empeñan en volver a mi cabeza en estas de ahora, ruidosas, inhóspitas, insomnes...Eran noches de verano.

domingo, 4 de agosto de 2013

ESTÁ DECIDIDO

Si el cáncer no puede con mi compañera y sin embargo amiga del alma, mis huesos no podrán conmigo.
Por mucho que ellos yo quieran yo soy  más fuerte.
Por mucho que duelan, yo soy más fuerte.
Por mucho que me inmovilicen, yo soy más fuerte.
Por mucho que me abrasen, yo soy más fuerte.
Por mucho que se encojan, yo soy más fuerte.
Por mucho que no me quieran sostener, soy más fuerte.
Por mucho que se deformen yo soy más fuerte.
Soy más fuerte porque quiero serlo.
Soy más fuerte porque lo estoy demostrando.
Soy más fuerte porque son muy poca cosa para mi alma.
Soy más fuerte porque mi sostén no son ellos sino el amor.
Soy más fuerte porque solo me puede la muerte.
Soy más fuerte porque aprendo a serlo.
Soy más fuerte porque ellos mismos me están enseñando a ser más generosa, a que mi corazón se alegre solo con una canción, solo con una sonrisa, solo con una palabra, solo con una buena copia de vino, solo con el movimiento de la cola de mi perra.
Mi corazón se alegra cuando él entra por la puerta o simplemente está.
Mi corazón se alegra con la bondad de mucha gente.
Y por todo eso y mucho mucho mucho más, con cero costo, soy más fuerte.

miércoles, 31 de julio de 2013

PERFECTO TERMINADO EN O

Viene una dándole vueltas a lo perfecto, y caigo en la cuenta de que es bien sencillo.
Me olvido de la bondad del termino y recuerdo que es aquello que ha sido finalizado, terminado,  de tal suerte que si pienso en la perfección de la vida, he de concluir que su perfección, en el sentido de terminación solo cabe darse con la muerte
Por tanto uno solo es perfecto con su fin, y si juego un poco hasta la última letra de la palabra de da la clave, es una O.
Un circulo "perfecto", se inicia con un punto cuyo trazado solo se cumple cuando finaliza uniéndose en su inicio.
Y así es la vida, "polvo eres y en polvo te convertirás", de la tierra vienes y a la tierra volverás.
Es así, nacemos y yacemos en la superficie de una cama, del suelo o del agua y como el punto inicial del circulo, vamos dibujándolo durante nuestra existencia hasta encontrar el primero y cerrar el circulo.
Es inútil tratar salir de él, es inútil buscar la perfección porque la llevamos en nosotros (si hubiera dicho esto en los tiempos pretéritos de Torquemada ya tardaban en llevarme a la hoguera).
No nos demos martirio gratuitamente, solo con la muerte finalizamos nuestro circulo particular y alcanzamos la perfección. No tengamos miedo.

domingo, 28 de julio de 2013

DA IGUAL

!! Mamáaaaa, la vida no pué se der !!

Eso le decía yo a mi madre de pequeña con la dislexia que aún arrastro.
Pero es que además la vida es que como una mala hierba que cuesta trabajo arrancar y crece por todas partes.
Eso pensé ayer cuando leí que una víctima del tren Alvia  ha descubierto en el hospital que estaba embarazada, sorpresas te da la vida que "no pué se der".
No me atrevo a decir si es bueno o malo, o da igual, es y punto, la tomas o la dejas, pero la tomes o la dejes está claro que siempre sigue su curso como un río que retoma su cauce cuando la mano del hombre lo invade o desvía, da igual, vuelve a su seno.
Tras la muerte, el no ser, por más que lo disfracemos con sentencias del tipo que sean, y no sé si es bueno o malo, o da igual.
La vida es bella y es una putada terrible que crece, siempre crece bajo la forma que sea, mala hierba, nuevas especies, nuevos desiertos, nuevos planetas...un ciclo que se repite de modos diferentes continuadamente, y nosotros solo somos un pequeñito punto de ese circulo.
No soportaba desde muy pequeña la idea de no volver a ver a alguien tras su muerte, y me desespera ahora, no temía ni temo tanto el no ser como el que no sean otros a los que amo, pero no hay remedio.
La vida sigue y su contraria la persigue incansable.

domingo, 12 de mayo de 2013

DE COMO LA NECESIDAD SE CONVIERTE EN VIRTUD




A veces,más de las que me gustaría, no me comprendo. No es novedad, ni mía ni de nadie.
Sólo basta echar un vistazo a nuestro entorno incluso no siendo muy inteligente, para ver como la sociedad civil está cambiando a marchas forzadas para sobrevivir a la estulticia y por qué no decirlo, a la maldad de nuestros gobernantes.
Desde las iniciativas particulares, desde los barrios, desde las plazas como antaño en el ágora, la gente se mueve, y mucho.
Plataformas, movimientos, asociaciones e insisto, particulares que están a nuestro lado y no conocemos.
La Polis ha fracaso institucionalmente pero está ganando terrero civilmente.
No es nuevo ya el uso del trueque, no es nuevo que hay iniciativas de gente que determinados días lleva su olla de comida a un parque y ofrece a quien no tiene, y son muchos, los que no tienen digo.
De pronto parece que una oleada de bien-intencionados nos inunda.
Pero me enfada esto, me enfada mucho.
Es obvio que si no fuera por esa legión de gente anónima que da de comer, que visita a enfermos solos, que colabora para eliminar una pequeña parte de dolor, de pena y de penuria, lo que sucede en nuestras calles y plazas sería una mera anécdota, incluso simpática.
Las imágenes que los medios de desinformación sacan a la luz pública de estudiantes quemando neumáticos, o de abuelos protestando ante las entidades bancarias que les han robado, la plataforma de los afectados por las hipotecas y sus escraches, serían cuestiones nimias.
Sin embargo me enfada, me enfada mucho.
Me enfada porque la población se ha visto impelida a realizar las tareas que les corresponden a los gobiernos.
Porque el famoso estado de bienestar cada vez más mermado, ya ha dejado de ser cuestión de gobiernos y pasa a ser una necesidad que han de cubrir las mujeres que atienden a sus enfermos impedidos ellas solas, renunciando a sus trabajos si es que no las han tirado al paro.
Porque los abuelos pensionistas con pensiones ridículas mantienen a sus hijos y sus familias y cobijan en sus casas , esas casas que avalaron las de sus descendientes y que ahora están a punto de quedarse la banca tirándolos a la calle.
Porque los jóvenes a quien tanto hemos criticado se reunen en las plazas , se manifiestan, reivindican.
Porque nuestros médicos de la sanidad publica mantienen un pulso con el gobierno para no desaparecer.
Porque los jueces están dictando sentencias justas a favor de los más desfavorecidos.
Me enfada que se atrevan a publicitar en la televisión pública que ante el paro y la desesperación oremos para obtener consuelo.
Porque inician campañas para que vayamos a los lugares andando porque eso es muy sano, lo que no dicen es que la gente no tiene dinero para la gasolina de los vehículos.
Me enfada que el gobierno defienda tanto el derecho de los no-natos defendiendo su "vida" desde el instante cero, para que nazcan, como sea, pero si tu hijos nace con parálisis cerebral te jodes con resignación cristiana porque ese estado del bienestar no existe para ese futuro hijo.
Me enfada conmoverme cuando veo que hay gente que da desayuno a personas que no tienen dinero cuando acuden a sus bares.
Me enfada hacer de necesidad virtud.

Ahora disfrutad con este tango memorable cuya letra hay que escuchar con detalle
http://www.goear.com/listen/b032788/cambalache-julio-sosa

sábado, 11 de mayo de 2013

BELLEZA

http://www.goear.com/listen/81c18b7/la-belleza-luis-eduarde-aute

En la sala de espera de un médico suele haber gente, obvio, y cuando hace unos días yo hacía lo propio, esperar que el médico me llamara, me entretuve observando a mi alrededor.
Había un hombre, del que después supe tenía 74 años, ya lo había visto antes por el parque de mi barrio dónde nos juntamos los vecinos, unos con sus hijos, otros con sus perros, y muchos solos.
Lo cierto es que de ese hombre lo habitual es quedarse con su aspecto físico, muy bajito y deforme a causa de una escoliosis de 99 grados y que lleva siempre con él un carrito de oxigeno .
Recuerdo que en el parque mi perra se dirigió hacia él muy contenta, moviendo su rabo con alegría, la alegría de una mascota que sabe bien a dónde va y quién  le atenderá como ella desea.
Cruzamos unas palabras, y ya entonces supe que era una persona como mínimo interesante.
En la sala de espera con mi descaro de siempre y consciente que quien lo calificará de afán de cotillear, le dije que me sonaba su cara. El hombre, Ximo se llama, me contestó que no era extraño que lo recordara aludiendo con ello a su aspecto. Lo negué, con sinceridad no era por eso,y comenzamos el mejor ejercicio del mundo, hablar.
Yo lo miraba directamente a sus ojos, y juro por Dios que lo vi guapo era y es un hombre bello.
Y supe en ese momento con total certeza que la belleza existe, y que la belleza es el bien y la bondad
Recordé a Platón que afirmaba lo mismo, y es que tenía razón.
La deformidad es una mala pasada de la naturaleza pero la naturaleza no puede con nuestra alma.
Ya lo sabía antes, pero ahora me reafirmo con contundencia porque mis ojos ven  irremediablemente cuando la bondad se superpone a cualquier tara física, cuando el discurso bien hilado y sensato fluye de la boca de una persona que a primera vista provoca extrañeza e incluso, estoy segura  rechazo, eso es la belleza en mayúsculas.
Cuando la paz y la alegría de una buena compañía te llena, eso es la belleza.
Cuando te miran a los ojos con afecto, eso es la belleza.
Cuando de verdad, pero verdad, no consigues ver una joroba, un carro de oxigeno,  ni la edad, todas esas cosas que nos espantan, entonces es cuando consigues ver LA BELLEZA

jueves, 2 de mayo de 2013

UNA TRANSFORMACIÓN

Resulta difícil remontarse en el tiempo y descubrir en qué momento empezó todo,  cuando una se acostumbró a vivir con ello, el dolor.
El  dolor se hace callo y  la eliminación de esas durezas a fuerza de repetidas sin éxito se convierte en una tarea que acabas por abandonar dejarte llevar en ese río que nunca sabes dónde va a parar. Que se desborda e inunda por completo tu vida, ahogándote en él, sacando el cuello una y otra vez en un esfuerzo sobrehumano para sobrevivir.
Las fuerzas te flaquean de tal forma que ya todo lo ves borroso y deforme perdiendo el horizonte y creyendo que todo es una locura forjada en tu mente.
Solo quieres cerrar los ojos, cuantas más veces mejor, y cuanto más largo sea el espacio de tiempo que los mantienes cerrados mejor aún, quieres no volver a abrirlos nunca más porque ya es demasiado.
Repasas una y otras veces qué estás haciendo mal, cual es el origen real, tu mente?, tu actitud? tu ineptitud?, tu desidia?
Y sin embargo sigues nadando contra corriente una y otra vez, y cuando avanzas un poquito solo suspiras y dices: un milímetro menos.
Después llegas a la conclusión de que va a ser irremediablemente así el resto de tu estúpida vida aunque te rodee toda ella con su luz, sus amores, sus risas, sus penas, su cielo azul, y aunque no te ahogas te dejas llevar sabiendo que la cuerda se va a romper más pronto que tarde.
Un día se te presenta ante ti un ejemplo de valentía y coraje de alguien a quien quieres mucho, Isabel. Con una enfermedad terrible, con tan pocos años..... y en un breve instante de lucidez te preguntas ¿por qué no puedo ser como ella? y te respondes empujada aún no sé muy bien "vas a ser como ella, vas a poder".
Su valentía te da fuerza sin saberlo ella y tomas una determinación !se acabó, quiero vivir!

Guiada por no sé qué o quien me pongo en marcha, pido citas médicas busco neurocirujanos y me pongo en sus manos cómo la única y última posibilidad de empezar a vivir de nuevo o ya caer definitivamente en el intento.
Son cuatro horas de intervención quirúrgica y 14 de UCI, después el cuidado y la recuperación. Pero incluso antes de todo eso ES LA VIDA! desde el minuto uno el sufrimiento ha desaparecido, siento mis manos viva, mis brazos sin corrientes, mis lumbares sin dolor.
No ha habido ni la más mínima complicación! una ángel parece haber estado pegado a mi todo el tiempo, tal vez pese a todo también estuvo antes.
Vuelvo a casa,  y estoy sonriendo plenamente, siento mi espíritu libre por primera vez un mucho muchos muchos años.
He resurgido del río siendo otra, me he transformado y vivo.

sábado, 9 de marzo de 2013

MONEDA DE CURSO LEGAL

Ahora resulta que las multa han de abonarse con dinero de plástico,en tarjeta.
Acabo pues de enterarme que para la dirección general de tráfico la moneda de curso legal ha cambiado, ya no vale ir con efectivo, ha de pagarse con tarjeta.
No deja pues de hacerme una gracia amarga, pensar en todos aquellos que por razones varias no disponen de una tarjeta de crédito o devito.
Tajertados unidos jamás vencidos! el nuevo eslogan de los tiempos que corren.
Recuerdo todavía esas huchas a modo de cerdito del que todo se aprovecha, podéis olvidaros de él. Ya no sirve, o te metes de lleno en el sistema o te dan por dónde amargan los pepinos.

domingo, 17 de febrero de 2013

PROHIBIDO SUICIDARSE EN PRIMAVERA

Es este el título de una obra del dramaturgo Alejandro Casona.
Y es un referente de mi infancia cuando s escuchaba la radio y sus noches de teatro en el aire los domingos, programa por el que tuve conocimiento de los clásicos del teatro español, El sí de las niñas, Don Juan Tenorio y muchos más.

Viene al caso lo que cuento ya  que como un rosario de muertes anunciadas, como las de las mujeres maltratadas a manos de sus parejas, asisto perpleja y triste a tanta muerte de desahuciados por una enfermedad que se llama hipoteca, o alquiler.
Me temo que como en el caso de la violencia de genero se convertirá, o es ya, en una epidemia a la que los que aún estamos sanos asistimos cayendo ya casi en la constumbre y el !qué lastima!. Pero a continuación seguimos con nuestros quehaceres olvidando lo que hay hasta le próximo.
Lo  más triste  es que dominados por nuestra educación judeo-cristiana de alguna manera hay quien entiende que es casi un justo castigo "cuasi" divino por no haber sido lo bastante humilde, lo bastante inteligente, lo bastante sensato como para no querer acceder a una vivienda en propiedad si no puedes, aunque el banco te meta por las narices la falsa inyección de capital que recupera con creces (incluso aunque tu no lo devuelvas).
Te jodes emigrante de mierda, ¿pero que te has creído? que tú puedes tener lo mismo que los demás?, no querido no, tu tienes que seguir viviendo en un piso patera, y si el banco te dijo que si podías debías haber sabido y pensado que era mentira.
Te jodes padre de joven que le has avalado para un piso, te jodes, trabajador de tres al cuarto ¿ para que quieres tú una vivienda que tenga ascensor?
Acaso no debíamos haber asumido que los de abajo son los de abajo y los de arriba los de arriba?  ¿que ahora te encuentras con el problema de que te han despedido y no puedes pagar? tenias que haber vivido de alquiler, de esos que hace años todo el mundo te decía que tirabas el dinero y que eran más caros que la hipoteca.
Yo he experimentado como me miraban con cara de llamarte extraterrestre porque no compraba una vivienda cuando me daban la hipoteca. A mi me daba miedo, no entendía si no tenía para dar una buena entrada como un banco me iba a dar una hipoteca a 40 años.
Pero yo soy de natural miedoso, y por eso me he librado, he sido de natural desconfiada y no he creído en las bicocas. Sin embargo no se me ocurre imputar a los demás culpa alguna por no ser como yo.
Sé muy bien que mañana, pasado o dentro de tres años puedo estar en misma situación que vosotros los muertos, porque no os puedo llamar suicidas, solo os puedo llamar victimas de un sistema demoniaco.
Sé muy bien que como hace muchos meses comentaba con mi marido, a la gente como nosotros solo nos queda "el suicido asistido", cogiditos de la mano, porque nos han dejado sin esperanza, sin futuro sin mañana.
Mientras que nosotros, los de abajo no tengamos una reacción en común, de liderazgo, de lucha constante contra Goliat y no nos demos cuenta de que ni tú que acaso me leas, ni nadie estamos a salvo, no hay nada que hacer, solo dejar que este rosario siga desgranándose en cuentas que se se pierde rodando.

domingo, 20 de enero de 2013

VIENTO

Durante estos días de vientos que nos mantienen encerados en nuestras casas mirando tras los ventanales las batallas callejeras entre paraguas, mechones de cabello en el rostro, faldas que revolotean entre las piernas vestidas con medias, escucho las noticias en la radio de la cocina. Comentan la muerte de dos personas al caer sobre ellas un muro abatido por Eolo.
Recuerdo en ese momento hace muchos años, ya demasiados una historia.
Una niña camino del colegio en un día semejante a estos había muerto al caer sobre ella un pared. Contaban que la niñita llevaba su cartera y había quedado bajo los escombros.
La sensación de tristeza en el vecindario era muy grande  y yo , sentada a la mesa del comedor escuchaba muy atenta la gran desgracia de esa niña y sus padres, era la hija de un compañero de trabajo de mi padre y yo no conseguí quitarme de la cabeza esa imagen que nunca vi pero fue reiteradamente contada por los mayores.
No sé como será hoy un niño, cuanto escuchara de lo que se habla a su alrededor, pero si se parecen un poco a mi, será mucho, y no sé como decir a los demás que que no hay inocencia que resista ciertas historias.
Queda demostrado cuando aún hoy recuerdo perfectamente la sensación de aquellos días.

domingo, 16 de diciembre de 2012

EL HORNO DE LA FUENSANTA


Ahora que se acerca  Nochebuena viene a mi cabeza aquellos días previos cuando era pequeña y esperaba con ansia estos días en los que los peques tienen vacaciones y espera montones de regalos.
Yo esperaba regalos, pero esperaba con mucha ilusión la visita anual al horno de la Fuensanta.
Era el horno más conocido y famoso (y con razón) de mi ciudad. Estaba en el centro, el casco antiguo que dirían ahora, entre calles estrechas llenas de comercios y oficinas de notarios, abogados, y profesionales liberales en general, junto a ala Catedral.
También por ahí estaban las consultas de los médicos privados a los que con mucho esfuerzo gente como mi madre llevaba a los suyos por una enfermedad que la sanidad pública por aquel entonces no atendía bien.
El caso es que aquel horno-panadería-confitería era una establecimiento con unos escaparates que me parecían enormes llenos de pasteles de todo tipo. Dentro era un cuadrado con un mostrador que tenía la misma forma,
En navidad había colas de gente para comprar las tortas de pascua, orejas de fraile, tetas de monja, huesos de santo, polvorones en forma de corazón, roscos de vino...
Qué olores, que calorcito bueno !cuantas piernas de gente a mi alrrededor!. Parecía aquello un bosque de piernas.
Mi madre siempre compraba los mismo: las tortas de pascua con forma redonda y estrellada cubiertas de almendra picada y azúcar. Los roscos de vino de color blanco, aquellas orejas de fraile como una empanadilla dulce cubierta de azúcar con cabello de ángel por dentro. Los polvorones! ay! esos polvorones que se deshacían en la boca. Y el pan de cadiz?, y aquellas bolas de piñones, mazapán y yo qué sé más?.
Recuerdo las bandejas rectangulares con su mantelito de papel con puntillas y el cordel azul colgando del dedo corazón metido por el lacito, el brazo extendido para que no rozara nada y no se rompiera la mercancía...
Al llegar a casa ella lo colocaba todo ordenado en el primer cajón del aparador y yo siempre preguntaba ¿mamá esto es solo para las visitas?. Las visitas eran su hermana con su marido y mis primas en el primer día de navidad.
Por la misma fecha mi padre llegaba con la cesta  que su empresa le regalaba. Una caja grande de madera cuya tapa a veces era un cuadro. Llena de bolsas de peladillas de las gordas y de las de forma de piñón, pastillas de turrón, bombones, alguna lata de piña , botella de sidra El Gaitero, !champán!!
Aquello también se guardaba pero en el segundo cajón del aparador.
Me parecía todo un festín sobre todo porque a lo largo del año jamas teníamos semejantes viandas.Por eso y porque preferentemente se guardaba para cualquier visita a casa me cabreaba tener que quedarme mirando hasta que dieran la señal de que podíamos comer. Sin embargo lo cierto es que siempre escamoteaba algo y si mi madre se daba cuenta yo ponía cara de no saber nada. Cuantas veces abrí ese aparador que ya no existe y se comió la carcoma para coger algún dulce a escondidas, la boca llena de golpe y el polvilllo del azucar que se me escapa entre los labios, tragando deprisa .
 En esos  días tan especiales se usaba la cristalería que tan cuidadosamente sacaba mi madre de la vitrina, con aquellas copas tan delicadas con dibujos de flores y hojas preciosos, con sus dos jarras altas con asa de curva grande.
En nochebuena la cena era una ensaladilla de merluza con lechuga y mayonesa, antes una sopa de ese caldo, !qué buena! , ahora no me atrevo a hacerlo de nuevo para no estropear el recuerdo del aquel sabor.
Luego la bandeja con los dulces, entonces podía comerlos y era una verdadera gozada.
Recuero el mantel verde a cuadros con sus servilletas de tela, no de papel, sus cubiertos de alpaca que luego fregábamos en el lavadero de mármol y que me quedaba muy alto.La radio puesta escuchando los villancicos.

Al final de la cena tocabamos la pandereta y la zambomba.
Yo sabía que faltaba poco para los Reyes Magos y cuando preguntaba por ellos y por dónde andarían  me contaban que andarían  por África cerca ya de España.
Pero el día de los Reyes Magos es otra historia.

domingo, 2 de diciembre de 2012

EL CINE Y YO

La primera escena de una película que se me viene a la cabeza es la creación del mundo en La Biblia, yo estaba en la primera fila de la sala. El mundo y su rugido mientras se creaba me venía encima como un tornado.
En aquellos años una tarde de cine y pipas era lo que la gente vulgar y corriente hacía para su esparcimiento y era de lo más económico. Claro eso era entonces....
Había dos rituales que se cumplían siempre,   no podía ser de otro modo:
El día del espectador en miércoles.Sobre todo me gustaba la terraza del cinema Iniesta en el barrio del Carmen. Ese cine era precioso, tenía unas puertas y un anfiteatro y unas escaleras que a mi me dejaban embobada parecía un palacio .
 La terraza de verano dónde proyectaban en esa estación del año fue escenario de alguna aventura de la que yo solo recuerdo una,  pero mi madre se encargaba de recordarme otra.
Una era cuando se proyectaba en El árbol del ahorcado. Durante  la escena de la diligencia desbocada a punto de caer todo el mundo en tensión, atentos... a mi se me  escapó la botella de gaseosa que con su vidrio y todo su gas explotó en el suelo. El grito (contaba ella) de todo el cine fue unánime.
La otra,  la que yo recuerdo, fue durante la proyección de una película de vaqueros (que me entusiasmaban). El caso es que debía ser tan mala aquella película que solté en medio de ella y de la noche ! mamá esto no vale ná, esto es un chuminá! . Que  mala era! la peli digo.

Los domingos era cuando mi padre me llevaba sistematicamente después de comer a la primera sesión, así pasábamos la tarde.
Me daba una rabia tremenda llegar siempre tarde con la sesión empezada por dos causas: La primera era que  había que esperar a la segunda peli para ver el principio de la primera cuando ya sabía el final, argggggggg!.
La otra era que nos tocaba quedarnos de pie entre la gente, mucha gente, o en el palco lateral desde el que yo veía bien.
Cómo se fumaba entonces en el cine..., mi padre a veces salía un momento fuera y me dejaba sola en el asiento, menos mal que volvía pronto. Cuando terminaba todo y salíamos  en invierno a la calle para esquivar el frío me ponía el verdugo de lana que solo me dejaba los ojos a la vista y el vaho de mi boca calentaba el interior de mi cabeza  y toda la cara se ponía caliente rápidamente. Aquello era frío y no lo de ahora, será cosa del calentamiento global de la tierra.
Me gustaba el ambiente que se respiraba en aquellos edificios vestidos por dentro con sus cortinajes rojo intenso como de terciopelo. Me gustaba mirar a los que esperaban como yo  en el pasillo, toda emocionada pensando en lo que íbamos a ver, observaba las parejas de novios dándose besitos castos en las mejillas aunque yo sabía o intuía que había algo más que esos inocentes besos.
Odiaba  que me llevaran a ver películas de dibujos animados, yo quería ver películas de verdad!
A la salida del cine también sistematicamente ya fuera del Coliseum o El Iniesta, me llevaba mi padre al bar de Mónaco a tomar una ensaladilla rusa con una cervecita pequeña, daba igual que yo fuera una niña pero lo cierto es que no soy alcohólica...Cómo me gustaban aquellas ensaladillas !que ricas!!, y las almendras fritas y me veía reflejada en gran espejo frente a la barra del bar, y veía al resto de la gente comer sin mirarlos directamente, a través del espejo.
Eran unos domingos estupendos,  por la mañana iba a por el periódico y mi tebeo, y luego al cine, para eso nunca faltaba dinero. Nunca ha faltado para eso.
También me llevaba mi hermana: Con ella iba más temprano y llegaba al principio de todas las películas. Ella me llevó a ver Siete novias para siete hermanos, Chitty Chitty Bang Bang,  West Side Story y muchas más.
El resto de películas que no veían en el cine las veía en casa de Juani con su padre Antonio que tanto me quería y al que tanto quería yo "Carmencica, ¿que ponen esta noche en la tele? mientras cenaba con su trozo de pan, su navaja manchega cortando el queso sobre el pan, y yo contestaba siempre dando la información requerida.

Era de justicia e imperdonable no ir al cine el primer día de Navidad, era nuestro ritual. Íbamos a ver la película recién estrenada para la ocasión, así vi Memorias de África con la hija de mi prima, o Titánic.
Ahora  ya no es así. Todo se va perdiendo y yo canto lo que pierdo y lo que se pierde es la ilusión.
Con los años ya  asentada en mi trabajo e independizada en un pequeño apartamento junto a la casa de mis padres retomé la costumbre de ir al cine. Pero entonces quedaba con mi madre: Al salir de la oficina yo la esperaba con las entradas que orgullosamente había sacado con mi dinero y no el de ella en mis manos. La veía venir a lo lejos, tan guapa! tan bien arreglada para la ocasión...
Vimos decenas de estrenos juntas, estrenos que hoy pasan por televisión y cuando estoy con mi marido en el salón viéndola digo invariablemente "esa la vimos mi madre y yo en el cine", e invariablemente él me contesta "las has visto todas con tu madre". Y recuerdo cada uno de los momentos de mi espera en la puerta de las salas de proyección, cuando llegaba ella, cuando subíamos las escaleras, cuando buscábamos el mejor asiento, y la salida al final a la calle, ya de noche, comentando la historia.
Son muchas las escenas que retengo en mi retina de muchas películas, si me preguntaran con cual me quedaría no podría elegir.
Rebeca, Luz de gas, Matar un ruiseñor, Cinema paradiso, Casablanca, La muerte tenía un precio, El árbol del ahorcado, pero siempre siempre queda en mi el poso triste de Rebeca. Una y otra y otra y otra vez la he visto y siempre hay algo nuevo en ella que me maravilla.
Y su final con aquel incendio de la mansión purificando con su fuego todo rastro de mal. Es una escena que no puedo olvidar, o ella en el coche acariciando su collar de perlas, deseando ser otra.
Hay finales gloriosos, como el Casablanca.
Hay películas para cada ocasión, como los juicios de Nuremberg con el impecable Charles Laugton, !excelso!.
Hay películas como Belinda , o El séptimo sello, o ....podría pasar mi vida recordando.
Hay películas como Rojos que vi con un compañero de facultad que pasó el tiempo intentando meterme mano, ufff, yo quería ver la peli!. O Nueve semanas y media que fui a ver con una compañera un día que pasamos de la clase, muy conservadora mi compañera y yo mientras la veíamos me venía un color y se me iba otro pensando en ella.
Y Novecento??? qué película, qué imagen la de los campesinos avanzando desafiante ante los espectadores: Compré el poster de esa escena, poster que mi madre me instó a quitarlo de la pared de mi habitación cuando el nefasto 23-F cuando a Tejero se le ocurrió irrumpir en el Congreso de los diputados pegando tiros...que pena me dio deshacerme del poster.

A lo largo de los años he visto muchas, muchisimas películas pero la magia del cine parece haberse perdido, odio los grande centros comerciales con tiendas de ropa, comida rápida, zapaterías, etc y... alguna sala de cine, me hace daño a la vista.
Ya nada es igual pero sea como sea sigo amando el cine.

domingo, 11 de noviembre de 2012

FLORIDABLANCA

Repaso mentalmente mi jardín de infancia y preadolescencia en el barrio del Carmen.
Mi parque tenía un estanque con patos  de los de verdad como no he vuelto a ver,  y un apartado cerrado para jugar los niños. Me gustaba especialmente un  laberinto cuadrado  y metálico por el que yo entraba desde abajo hasta llegar trepando a lo más alto. Probablemente si lo viera ahora me parecería especialmente pequeño, tenía su tobogan y los típicos columpios para volar por el aire con el impulso de tu espalda colgados de un arco de hierrro con cadenas a las que cogerse.  Arriba y abajo, arriba y abajo con un vuelco en el estomago. Una vez me caí al suelo y me quedé pegada a la tierra esperando que terminara de pasar por encima para que no me diera en la cabeza.
Pero lo que más me gustaba y con diferencia era un ficus enorme por el que yo trepaba como un mono hasta dónde podía para quedarme sentada en un hueco y ver la calle dónde estaban los cines del mismo nombre que el parque "Cines Floridablanca"  sus reaices sobresalían de la tierra y eran largas retorcidas.
En el ficus me sentía recogida y lo observaba todo, incluida mi hermana cuando me llevaba acompañada de sus pretendientes. Ya mayores las dos le hice saber la rabia que me daba que me aparcara en los columpios para pasear inocentemente con ellos porque  me parecía que no estaba bien, que tenía que estar a mi cuidado y no roneando con chicos porque me daba miedo quedarme sola y perderme. El parque dejaba de ser mi lugar de juegos y era un lugar inseguro en el que me sentía sola y con miedo, un miedo desconocido.
Un día al no verla hice memoria para volver a casa, al llegar  mi madre se quedó a cuadros me cogió de la mano y pensando en mi hermana volvimos al parque pero  ella ya estaba de vuelta con cara de susto junto a su pretendiente que años después me ofreció trabajo. Estaban buscándome como locos y más tarde supe me enteré que le interrumpí una declaración de amor...
Ese parque lo visitaba los domingos y en verano. Con el curso académico aprobado como debía ser podía salir sin remordimientos porque "tenía la satisfacción del deber cumplido que nos enseñaban en las clases de la F.E.N."
El mejor verano que recuerdo fue aquel en el que un tiburón, coche alemán conocido por aquel tiempo sólo por referencias, empezó a pasear por delante de mi casa. Obviamente no me buscaba a mi, buscaba a mi hermana.
Lo conducía un alemán muy rubio, tremendo de grande con cara simpática , estaba de paso como turista y se había fijado en esa española morena bajita que era ella. No hablaba español pero entre el ingles de Lola y el lenguaje más sabio de todos los tiempos, el gestual, se entendían.
A mi me gustaba aquel alemán y su coche, sobre todo me gustaba porque con él no me dejaban apartada en los columpios, me cogían de la mano cada uno y me levantaban por lo alto para dar un salto, y él siempre decía !atensión! !precausión! y a dar un salto tremendo cogida de sus manos.  Era tan grande y tan fuerte!!.
Además me reía mucho porque  no sabía comer pipas, no las había visto nunca y se asombraba mucho de vernos comerlas y como se hacía. Me manejaba como a una peonza, eso no me lo había hecho nadie.
Quería llevarse a mi hermana a Alemania con él, ella para él y él para ella como tu Chita - yo Tarzán.

Como ese parque estaba cerca de casa cuando fui creciendo continuaba siendo mi lugar de esparcimiento. Enfrente estaba mi colegio público y el Instituto, de modo que dejó de ser un lugar de juego para convertirse en punto de encuentro con mis amigas y mis amigos, pocos pero amigos incluido mi primer amor. Allá que iba yo con lo que eran mi mejores galas a mis ojos (por ahí anda una foto con un desmangado azul marino bajo el que me ponía una blusa de cuadros a amarillos todo heredado porque pese a la diferencia de edad con mi hermana mi cuerpo creció asimilandose en tamaño al suyo).
Entonces pasó a ser un espacio para pasear y mirar mi ficus con cierta nostalgia. Había tardes en las que me ponía en el lado que daba al instituto para controlar al personal,  el instituto, el colegio y la iglesia con sus dos torres a cada lado del pórtico.
Como me gustaba mirar tras la verja de hierro terminada en puntas de flecha!
Había jacarandas que con sus flores alfombraban no solo el parque sino la acera que estaba al otro lado de la verja, con sus flores lila en forma de trompeta. Hoy día los tengo frente a mi casa, en otra ciudad, en otro parque sin patos, pero con juegos para los niños, y cuando florecen y bajo a mi perra a pasear es un poquito como si estuviera en Floridablanca.