lunes, 19 de agosto de 2013

Con un sorbito de champagne


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Siempre he tenido a la música como una de mis mejores compañías, por no decir la mejor junto con la lectura.
Estando arraigadas en mí músicas de otros tiempos, canciones, estados y momentos de todo tipo, pero siendo especialmente emotivas todas aquellas canciones con las que crecí en la década de los 60 y 70, de tal manera que al día de hoy las rememoro con un placer inmenso.
Mi vecina Juani, 10 ó 12 años mayor que yo, hija única de un matrimonio sin problemas económicos,  celebraba siempre no sé si con motivo de su cumpleaños o no,  guateques en su casa.
A ellos siempre invitaba a sus amigas, a mi hermana Loli y "la Mari", y el renacuajo que era yo siempre se mezclaba con ellas tres, por tanto no me perdía esos guateques.
Mis oídos escuchaban ( sin perder comba) todas aquellas canciones: si yo tuviera una escoba, el  martillo, Judit con disfraz, los paraguas de Cherburgo, mis manos en tu cintura, etc etc etc, no faltaban tampoco los discos de del coñac Fundador que yo ponía en el tocadiscos de casa.
Andaba yo de casa de Juani a casa de Mari, pero siempre con un común denominador, mi afán por conocer a través de ellas lo que era ser mayor;  "mamá cuando seré una chica?" era mi pregunta de siempre.
Mientras tanto con la excusa de que era una cría me colaba en todas partes, y como no en sus guateques, de los que recuerdo a fuerza de ser tan pequeña, que cuando se iniciaba el baile yo estaba como en un bosque de piernas, y alguien de vez en cuando me sacaba a bailar!.
Esos tiempos están muy lejos ya, pero cómo los añoro.

http://www.goear.com/listen/f440855/si-yo-tuviera-una-escoba-los-sirex

miércoles, 14 de agosto de 2013

NOCHES DE VERANO

Éramos un trío formado por la madre y sus dos hijas ,una a cada lado que cada noche de verano después de la cena dábamos un largo paseo desde la calle en la que vivíamos hasta el otro lado del río pasando por el puente viejo al otro lado de la ciudad.
Hasta llegar al puente viejo teníamos que recorrer el  paseo del Marqués de Corvera que acababa en la iglesia del Carmen (punto de salida de los coloraós el miércoles santo).
Ese paseo del Marqués era el ámbito que yo podía recorrer sola, a partir de la iglesia necesitaba compañía, pero eso es otra historia.
Una vez que  llegábamos al jardín del Conde de Floridablanca (cuanta aristocracia para un barrio obrero...) el paseo era más agradable, los jacarandás alfombraban con sus flores moradas la acera que pisábamos y el ficus al que yo me subía a escondidas nos vigilaba desde el otro lado de la verja de hierro que terminaba en puntas de flechas afiladas.
Yo le miraba de reojo sabiendo cuales eran sus mejores escondites y por los para subir a ellos me arañaba siempre todas piernas, luego me lavaba la sangre antes de que la viera mi madre.
Ella nos iba contando sus planes de futuro y yo me moría de ganas de llegar a la glorieta dónde nos esperaba la heladería que marcaba el punto final del recorrido y que daba paso al centro de la ciudad.
Tres cucuruchos de turrón! pedía ella y la boca se me hacía agua antes de tenerlo a mi alcance esperando morder los granitos de turrón mezclados con el helado, no sabía que me gustaba más, si el contenido del cucurucho o el cucurucho en sí, tan crujiente, y esa punta final dura rellena con los últimos vestigios del helado. En ocasiones especiales eran de nata montada, ay dios! que suprema delicia tan suave, delicada y dulce que se adentraba por toda tu boca y paladar.

La glorieta estaba  de tal manera que había que bajar unas escaleras a cuyos lados el muro era lo bastante ancho e inclinado con enlosado de piedra por el que yo me deslizaba hasta llegar al final en forma de asiento. Era una sensación de victoria que solo un niño puede experimentar cuando hace lo que cree una proeza.
Cuando teníamos nuestro cucurucho relamiéndonos y lamiéndolo muy despacio, dábamos vueltas alrededor de la  alargada fuente de la glorieta como si de una pequeñita Alhambra se tratara,  presidiéndola el cardenal Belluga con su busto cubierto de palomas, !el cardenal tiene pájaros en la cabeza!.
Los chorros del agua salpicaban el suelo y nos servían de refresco, por encima de nosotras el cauce del río que atravesaríamos muchas veces de vuelta por el puente de hierro paralelo al viejo y que desembocaba de nuevo en el jardín de Floridablanca.
A  veces si era temprano y la verja no estaba cerrada lo recorríamos y aprovechaba para subirme a los columpios y hacer el mono, cosa que se me daba bastante bien, no en vano en ocasiones me decían que parecía más un crío que una cría.

Otras veces el camino era en sentido inverso desde el "marquesado" hacia la estación de renfe, sobre todo si mi hermana tenía que echar alguna carta al buzón para que el tren correo la hiciera llegar al novio manchego.
Cómo me gustaba ir hasta la estación!. Paseábamos por el andén, con sus tiendas-kiosco abiertas aunque fueran las 12 de la noche, esos kioskos dónde mi madre cambiaba las novelas rosa ya  leídas por otras con historias nuevas.
Entonces la estación estaba muy concurrida a esas horas, y el mozo que ayudaba a los viajeros a llevar su maletas hasta el vagón, a mi me parecía muy viejo, pero no debía serlo porque ya bien adulta yo aún trabajaba y me ha cogido más de una maleta.
Pero de ese recorrido y paseo viendo las vías del tren que yo me quedaba mirando con deseo de seguir con ellas hasta el infinito, lo que más me intrigaba era el hecho de echar un sobre al buzón, me parecía algo mágico que con ese gesto alguien en otro punto de la geografía pudiera leerte después. Es cierto que la magia desapareció un poco el día que mientras mi hermana introducía la mano en la boca del buzón y asomó de pronto otra que le retiró la carta con urgencia.
El susto nuestro fue grande e imagino que el jolgorio del trabajador mayor aún.
Lo más bonito de todo con diferencia era ese tren tan largo, oscuro,  con sus letras doradas que indicaba en algunos vagones que eran vagones-literas. Cómo me gustaba el tren correo que salía a las 12 de la noche, la hora bruja, cómo soñaba con él.
Eran noches de verano, muy lejanas ya que se empeñan en volver a mi cabeza en estas de ahora, ruidosas, inhóspitas, insomnes...Eran noches de verano.

domingo, 4 de agosto de 2013

ESTÁ DECIDIDO

Si el cáncer no puede con mi compañera y sin embargo amiga del alma, mis huesos no podrán conmigo.
Por mucho que ellos yo quieran yo soy  más fuerte.
Por mucho que duelan, yo soy más fuerte.
Por mucho que me inmovilicen, yo soy más fuerte.
Por mucho que me abrasen, yo soy más fuerte.
Por mucho que se encojan, yo soy más fuerte.
Por mucho que no me quieran sostener, soy más fuerte.
Por mucho que se deformen yo soy más fuerte.
Soy más fuerte porque quiero serlo.
Soy más fuerte porque lo estoy demostrando.
Soy más fuerte porque son muy poca cosa para mi alma.
Soy más fuerte porque mi sostén no son ellos sino el amor.
Soy más fuerte porque solo me puede la muerte.
Soy más fuerte porque aprendo a serlo.
Soy más fuerte porque ellos mismos me están enseñando a ser más generosa, a que mi corazón se alegre solo con una canción, solo con una sonrisa, solo con una palabra, solo con una buena copia de vino, solo con el movimiento de la cola de mi perra.
Mi corazón se alegra cuando él entra por la puerta o simplemente está.
Mi corazón se alegra con la bondad de mucha gente.
Y por todo eso y mucho mucho mucho más, con cero costo, soy más fuerte.

miércoles, 31 de julio de 2013

PERFECTO TERMINADO EN O

Viene una dándole vueltas a lo perfecto, y caigo en la cuenta de que es bien sencillo.
Me olvido de la bondad del termino y recuerdo que es aquello que ha sido finalizado, terminado,  de tal suerte que si pienso en la perfección de la vida, he de concluir que su perfección, en el sentido de terminación solo cabe darse con la muerte
Por tanto uno solo es perfecto con su fin, y si juego un poco hasta la última letra de la palabra de da la clave, es una O.
Un circulo "perfecto", se inicia con un punto cuyo trazado solo se cumple cuando finaliza uniéndose en su inicio.
Y así es la vida, "polvo eres y en polvo te convertirás", de la tierra vienes y a la tierra volverás.
Es así, nacemos y yacemos en la superficie de una cama, del suelo o del agua y como el punto inicial del circulo, vamos dibujándolo durante nuestra existencia hasta encontrar el primero y cerrar el circulo.
Es inútil tratar salir de él, es inútil buscar la perfección porque la llevamos en nosotros (si hubiera dicho esto en los tiempos pretéritos de Torquemada ya tardaban en llevarme a la hoguera).
No nos demos martirio gratuitamente, solo con la muerte finalizamos nuestro circulo particular y alcanzamos la perfección. No tengamos miedo.

domingo, 28 de julio de 2013

DA IGUAL

!! Mamáaaaa, la vida no pué se der !!

Eso le decía yo a mi madre de pequeña con la dislexia que aún arrastro.
Pero es que además la vida es que como una mala hierba que cuesta trabajo arrancar y crece por todas partes.
Eso pensé ayer cuando leí que una víctima del tren Alvia  ha descubierto en el hospital que estaba embarazada, sorpresas te da la vida que "no pué se der".
No me atrevo a decir si es bueno o malo, o da igual, es y punto, la tomas o la dejas, pero la tomes o la dejes está claro que siempre sigue su curso como un río que retoma su cauce cuando la mano del hombre lo invade o desvía, da igual, vuelve a su seno.
Tras la muerte, el no ser, por más que lo disfracemos con sentencias del tipo que sean, y no sé si es bueno o malo, o da igual.
La vida es bella y es una putada terrible que crece, siempre crece bajo la forma que sea, mala hierba, nuevas especies, nuevos desiertos, nuevos planetas...un ciclo que se repite de modos diferentes continuadamente, y nosotros solo somos un pequeñito punto de ese circulo.
No soportaba desde muy pequeña la idea de no volver a ver a alguien tras su muerte, y me desespera ahora, no temía ni temo tanto el no ser como el que no sean otros a los que amo, pero no hay remedio.
La vida sigue y su contraria la persigue incansable.

domingo, 12 de mayo de 2013

DE COMO LA NECESIDAD SE CONVIERTE EN VIRTUD




A veces,más de las que me gustaría, no me comprendo. No es novedad, ni mía ni de nadie.
Sólo basta echar un vistazo a nuestro entorno incluso no siendo muy inteligente, para ver como la sociedad civil está cambiando a marchas forzadas para sobrevivir a la estulticia y por qué no decirlo, a la maldad de nuestros gobernantes.
Desde las iniciativas particulares, desde los barrios, desde las plazas como antaño en el ágora, la gente se mueve, y mucho.
Plataformas, movimientos, asociaciones e insisto, particulares que están a nuestro lado y no conocemos.
La Polis ha fracaso institucionalmente pero está ganando terrero civilmente.
No es nuevo ya el uso del trueque, no es nuevo que hay iniciativas de gente que determinados días lleva su olla de comida a un parque y ofrece a quien no tiene, y son muchos, los que no tienen digo.
De pronto parece que una oleada de bien-intencionados nos inunda.
Pero me enfada esto, me enfada mucho.
Es obvio que si no fuera por esa legión de gente anónima que da de comer, que visita a enfermos solos, que colabora para eliminar una pequeña parte de dolor, de pena y de penuria, lo que sucede en nuestras calles y plazas sería una mera anécdota, incluso simpática.
Las imágenes que los medios de desinformación sacan a la luz pública de estudiantes quemando neumáticos, o de abuelos protestando ante las entidades bancarias que les han robado, la plataforma de los afectados por las hipotecas y sus escraches, serían cuestiones nimias.
Sin embargo me enfada, me enfada mucho.
Me enfada porque la población se ha visto impelida a realizar las tareas que les corresponden a los gobiernos.
Porque el famoso estado de bienestar cada vez más mermado, ya ha dejado de ser cuestión de gobiernos y pasa a ser una necesidad que han de cubrir las mujeres que atienden a sus enfermos impedidos ellas solas, renunciando a sus trabajos si es que no las han tirado al paro.
Porque los abuelos pensionistas con pensiones ridículas mantienen a sus hijos y sus familias y cobijan en sus casas , esas casas que avalaron las de sus descendientes y que ahora están a punto de quedarse la banca tirándolos a la calle.
Porque los jóvenes a quien tanto hemos criticado se reunen en las plazas , se manifiestan, reivindican.
Porque nuestros médicos de la sanidad publica mantienen un pulso con el gobierno para no desaparecer.
Porque los jueces están dictando sentencias justas a favor de los más desfavorecidos.
Me enfada que se atrevan a publicitar en la televisión pública que ante el paro y la desesperación oremos para obtener consuelo.
Porque inician campañas para que vayamos a los lugares andando porque eso es muy sano, lo que no dicen es que la gente no tiene dinero para la gasolina de los vehículos.
Me enfada que el gobierno defienda tanto el derecho de los no-natos defendiendo su "vida" desde el instante cero, para que nazcan, como sea, pero si tu hijos nace con parálisis cerebral te jodes con resignación cristiana porque ese estado del bienestar no existe para ese futuro hijo.
Me enfada conmoverme cuando veo que hay gente que da desayuno a personas que no tienen dinero cuando acuden a sus bares.
Me enfada hacer de necesidad virtud.

Ahora disfrutad con este tango memorable cuya letra hay que escuchar con detalle
http://www.goear.com/listen/b032788/cambalache-julio-sosa

sábado, 11 de mayo de 2013

BELLEZA

http://www.goear.com/listen/81c18b7/la-belleza-luis-eduarde-aute

En la sala de espera de un médico suele haber gente, obvio, y cuando hace unos días yo hacía lo propio, esperar que el médico me llamara, me entretuve observando a mi alrededor.
Había un hombre, del que después supe tenía 74 años, ya lo había visto antes por el parque de mi barrio dónde nos juntamos los vecinos, unos con sus hijos, otros con sus perros, y muchos solos.
Lo cierto es que de ese hombre lo habitual es quedarse con su aspecto físico, muy bajito y deforme a causa de una escoliosis de 99 grados y que lleva siempre con él un carrito de oxigeno .
Recuerdo que en el parque mi perra se dirigió hacia él muy contenta, moviendo su rabo con alegría, la alegría de una mascota que sabe bien a dónde va y quién  le atenderá como ella desea.
Cruzamos unas palabras, y ya entonces supe que era una persona como mínimo interesante.
En la sala de espera con mi descaro de siempre y consciente que quien lo calificará de afán de cotillear, le dije que me sonaba su cara. El hombre, Ximo se llama, me contestó que no era extraño que lo recordara aludiendo con ello a su aspecto. Lo negué, con sinceridad no era por eso,y comenzamos el mejor ejercicio del mundo, hablar.
Yo lo miraba directamente a sus ojos, y juro por Dios que lo vi guapo era y es un hombre bello.
Y supe en ese momento con total certeza que la belleza existe, y que la belleza es el bien y la bondad
Recordé a Platón que afirmaba lo mismo, y es que tenía razón.
La deformidad es una mala pasada de la naturaleza pero la naturaleza no puede con nuestra alma.
Ya lo sabía antes, pero ahora me reafirmo con contundencia porque mis ojos ven  irremediablemente cuando la bondad se superpone a cualquier tara física, cuando el discurso bien hilado y sensato fluye de la boca de una persona que a primera vista provoca extrañeza e incluso, estoy segura  rechazo, eso es la belleza en mayúsculas.
Cuando la paz y la alegría de una buena compañía te llena, eso es la belleza.
Cuando te miran a los ojos con afecto, eso es la belleza.
Cuando de verdad, pero verdad, no consigues ver una joroba, un carro de oxigeno,  ni la edad, todas esas cosas que nos espantan, entonces es cuando consigues ver LA BELLEZA